domingo, 11 de diciembre de 2011

Cristina, la presidenta

Por Martín Sabbatella Diputado Nacional por Nuevo Encuentro.

El primer mandato bastó para que Cristina Kirchner se instalara como una de las más grandes dirigentes de la historia ya que la dimensión y el impacto de su gobierno significan, concretamente, cambios considerables en la vida de millones de argentinos y argentinas. Sus políticas públicas no pueden ser ignoradas ni siquiera por una oposición obtusa, resignada apenas a criticar formas, a pronosticar debacles y a minimizar resultados que sí aprecian y valoran las mayorías populares. ¿Alguien puede desconocer lo que significa en cualquier familia que los adultos tengan trabajo, que los niños estén cubiertos por la Asignación Universal y que los más grandes hayan logrado jubilarse? Quienes recuperaron esos derechos se cuentan de a millones y su incorporación a niveles de ingreso y de consumo dignos explica una parte del crecimiento del país. El éxito del modelo de desarrollo productivo con distribución de la riqueza e inclusión social echó por tierra cualquier argumento de la ortodoxia neoliberal, cuya ineficacia es dramáticamente probada en los principales países del mundo.

Sería injusto acotar el balance de la primera gestión a un resumen de impactos económicos y sociales. Aún si le sumaran otros derechos consagrados (las leyes de democratización de los medios o de matrimonio igualitario, entre muchas otras) estaría soslayando el contexto.

La presidenta logró llevar adelante una profunda transformación frente a un tándem político y económico que no dudó ni un instante en atrincherarse (usando la metáfora de un conocido filósofo opositor) contra el gobierno y sus medidas. A meses de asumir, el vicepresidente, en uno de los gestos de traición más claros de la historia, se alistó en la oposición al servicio del lobby empresarial que resistía las retenciones móviles al agro. Con una reacción envalentonada por el voto “no positivo” y por la generosidad de corporaciones mediáticas que pretenden recuperar su influencia, se restauró una alianza opositora antipopular parecida a la que enfrentó al peronismo desde mediados del siglo XX, que no consiguió unirse en términos electorales pero sí discursivos y parlamentarios, obviando diferencias ideológicas.

Cristina gobernó gran parte de estos cuatro años sin mayoría en el Congreso y con los medios más poderosos desplegando una artillería de críticas y difamaciones a pedir de boca del establishment. A un año de finalizar su primera gestión sufrió la muerte temprana de su compañero, Néstor Kirchner. El ex presidente, tras inaugurar la etapa de transformación más importante de los últimos 60 años y recuperar el valor de lo público y de la política, se había erigido en el militante más entusiasta de CFK y un arquitecto trascendente para consolidar el proceso de cambios populares. Sobreponerse a la muerte de una pareja ha de ser dificilísimo en lo emocional. Hacerlo mientras se ejerce el más alto cargo ejecutivo de un país y frente a una oposición despiadada hasta el límite de lo antidemocrático, es propio de una dirigente extraordinaria.

En esa fortaleza, atravesada por la angustia de la pérdida, radica la esperanza de que se profundice la transformación iniciada en 2003. Somos muchos quienes nos disponemos con alegría y compromiso a trabajar en ese objetivo, con el liderazgo irremplazable de una mujer que rompió el límite de lo posible.



Fuente : Tiempo Argentino

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Sábado 10/12: Asunción de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner

Compañeros y compañeras:

El próximo sábado 10 de diciembre se llevará adelante la jura y asunción de la Presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner y Nuevo Encuentro, una vez más, estará presente celebrando la continuación del proyecto nacional y popular iniciado en 2003.

Nos encontramos a las 9:30 horas en Virrey Ceballos y Rivadavia para ir juntos al acto de asunción.

¡Los y las esperamos!

Juraron los diputados nacionales electos de Nuevo Encuentro

El bloque de Nuevo Encuentro está integrado por Martín Sabbatella, Carlos Heller, Carlos Raimundi, Juan Carlos Junio y Gastón Harispe. También juraron hoy los legisladores de la Ciudad, Gabriela Cerruti y Edgardo Form.

Por otra parte, Ariel Basteiro y Vilma Ibarra concluyeron sus mandatos iniciados en 2007. De este modo, Nuevo Encuentro cuenta con un bloque de cinco bancas, que esta integrado por los actuales diputados nacionales Martín Sabbatella y Carlos Heller, a quienes se suman los tres legisladores electos.

Asimismo, juraron hoy los diputados porteños electos porteña por Nuevo Encuentro Gabriela Cerruti, quien renueva su mandato, y Edgardo Form. 

martes, 29 de noviembre de 2011

Hacia la profundización del proceso de transformación nacional

Declaración de la Mesa Nacional de Nuevo Encuentro.


Argentina vive un presente de intensos cambios económicos y sociales, promovidos por la afirmación de un proyecto político nacional, popular y democrático. Un proyecto surgido tras una de las crisis más graves que sufriera nuestro país, inaugurado y desarrollado a partir de 2003 gracias a la audacia, la inteligencia y la potencia militante del ex presidente Néstor Kirchner, y continuado desde 2007 a partir de la gestión de Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Esta etapa de transformaciones especialmente orientadas a quienes fueron por décadas marginados, excluidos e ignorados por el poder político y económico, acaba de ser ratificada en las urnas con un aval popular inédito e histórico, que reafirma la necesidad de continuar por este camino para seguir construyendo una sociedad de derechos para todos y para todas.

Los pasos dados en esta etapa son numerosos y diversos. Baste enumerar algunos de los más significativos: la renovación transparente de una institución central para la vida democrática como es la Corte Suprema de Justicia de la Nación, a la que llegaron profesionales de extensa y reconocida trayectoria en el campo jurídico y académico; la anulación de las leyes de Obediencia debida y punto final que posibilitaron el desmantelamiento de la red de impunidad que impedía el juzgamiento y castigo a torturadores, secuestradores, apropiadores, asesinos y cómplices de la dictadura militar; la recuperación de la soberanía de la política económica nacional, mediante el desendeudamiento respecto a los organismos financieros internacionales; la sanción de la ley de matrimonio igualitario; el aporte sustancial a la construcción de un bloque regional sólido e integrado, que permitió no sólo el rechazo a la propuesta de recolonización a través del ALCA, sino también la solución efectiva de graves conflictos entre naciones del sur de América y El Caribe; el crecimiento sostenido a partir de un desarrollo productivo y de redistribución de ingresos de espaldas a las habituales recetas ortodoxas de reducción del gasto y enfriamiento de la economía; la democratización de la palabra mediante la sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que es un ejemplo en todo el mundo; la creación de un instrumento público central en la política de redistribución de la riqueza como es la Asignación Universal por Hijo/a y Mujer Embarazada, que equipara derechos y permite superar los umbrales de indigencia y pobreza a millones de familias; la recuperación del empleo genuino, con la creación de más de 5 millones de fuentes de trabajo, y la habilitación de institutos democráticos para la actualización de ingresos como es el Consejo del Salario y las discusiones paritarias; la reconstrucción del sistema estatal de jubilaciones y pensiones, que puso punto final a la especulación financiera de las AFJPs y que permitió ampliar la cobertura a la casi totalidad del universo previsional, con un mecanismo de actualización semestral de haberes que garantiza aumentos automáticos por encima de la inflación; la estatización de Aerolíneas Argentinas, que significó la recuperación de nuestra línea de bandera. Estos logros, entre muchos otros, son el principal motivo por el cual el proyecto nacional y popular encabezado por Cristina Kirchner ha conseguido un enorme apoyo del pueblo argentino, a pesar de los pronósticos y los deseos de los sectores del establishment económico y político.

El tiempo que se inicia tras el triunfo contundente del proyecto nacional y popular no estará exento de tensiones entre quienes quieren restaurar una Argentina cada vez más desigual, como la que precedió esta etapa, y las amplias mayorías nacionales que deseamos sostener y profundizar la construcción de una Patria más justa, equitativa y solidaria.

El Nuevo Encuentro, como espacio donde confluyen diversas identidades políticas comprometidas con el rumbo y las medidas tomadas a partir del 2003 en beneficio de las mayorías populares, sostiene este compromiso en la defensa de lo hecho y en la necesidad de profundizar este proceso de transformación en la nueva etapa que se abre tras el triunfo de la presidenta.

En el contexto de crisis internacional que seguramente afectará en mayor o menor medida a nuestra región, entendemos que la profundización es requisito principal para mantener el rumbo trazado por Néstor y Cristina Kirchner, frustrando las intenciones de las derechas que en el continente y en nuestro país buscan restaurar las políticas neoliberales de los ‘90.

En línea con numerosas medidas adoptadas por el Gobierno, es fundamental seguir recorriendo este camino para consolidar acciones y políticas públicas en torno a la integración latinoamericana, la distribución de la riqueza y la reforma impositiva, la recuperación del patrimonio nacional, la transformación del sistema financiero en servicio público y el desarrollo rural sustentable, entre otras.

Como parte del espacio kirchnerista en construcción, Nuevo Encuentro y cada de uno de sus bloques legislativos nacionales, provinciales y municipales, trabaja y trabajará aportando su fuerza militante, su compromiso social, su experiencia de Gobierno y su desarrollo territorial para que este presente avance.

Una parte importante de ese aporte fueron los casi 700.000 votos de Nuevo Encuentro a favor de la reelección de Cristina Kirchner; una cantidad que se hace aún mayor con la alegría y la voluntad transformadora de una militancia que sale a la calle y que pone el cuerpo junto a muchos y muchas de diversas fuerzas políticas y sociales, que también quieren una Argentina en la que nadie quede a la intemperie.

Tenemos el desafío de construir, junto a la mayoría de las mujeres y hombres de nuestro pueblo, el movimiento político y social capaz de enfrentar a quienes, desde intereses y visiones conservadoras, pretenderán retroceder hacia las viejas y fracasadas políticas del neoliberalismo. Se trata entonces, como en otros momentos trascendentales de nuestra historia, de juntar los hombros y las manos para hacer más grande, más amplio y más intenso este presente transformador que lidera Cristina, avanzando hacia un destino de más Patria, Libertad e Igualdad.


Mesa Nacional de Nuevo Encuentro, 28 de noviembre de 2011
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